¿Crees en el Amor Verdadero? Lamentablemente la respuesta es casi unánimemente negativa, lo que me hace pensar que vivimos en una sociedad muy pesimista.
Creo que parte de culpa la tienen las películas románticas (y antes las novelas del mismo género) que han presentado un concepto de Amor caprichoso, sometido a la pasión y desvinculado totalmente de valores como el esfuerzo, la renuncia y el sacrificio. Todo esto ha encontrado su máximo exponente en la cultura materialista y consumista en la que vivimos en la actualidad, dónde se equipara instintivamente a las personas con objetos de consumo.
Por otro lado no existe ninguna Multinacional que venda un producto llamado Amor, ya que Amar es gratis y ocasiona pérdidas: lo entregamos todo a cambio de nada. No se hacen anuncios en la tele ni espectaculares en la calle vendiendo Amor.
Y es que el Amor Verdadero es un producto difícil de colocar en el mercado. Amar causa dolor. Hay que morir un poquito (o mucho) por el ser amado para saber si realmente lo amamos. El Amor tiene algo de sentimiento (obviamente), pero tiene mucho más de convicción.
Basar una relación en un concepto erróneo e inmaduro del Amor nos sitúa en una posición de riesgo con duras consecuencias emocionales. Amar puede ser muy divertido pero no deja de ser una cosa muy seria...
Enamorarse es una experiencia a la que no debemos renunciar aunque hayamos sufrido alguna decepción. Pero, ¿qué es realmente este sentimiento? ¿Cómo saber si es verdadero amor? Y lo más importante, ¿qué podemos hacer para mantener el amor?
Enamorarse es un estado emocional de alegría y felicidad que sentimos cuando nos encontramos fuertemente atraídos por otra persona, a la que idealizamos y le atribuimos toda una serie de cualidades que en la mayoría de los casos magnificamos.
En cada persona el enamoramiento surge por causas diferentes y específicas. Vemos en esa persona a un ser encantador que nos cautiva por una serie de cualidades que nos gustan y nos atraen, su manera de ser, comportarse, moverse, belleza, inteligencia, etc. Incluso a veces no encontramos una causa objetiva y concreta que justifique los sentimientos que experimentamos.
Cuando la persona enamorada es correspondida, siente un deseo irresistible de estar con la otra persona, de conocerla y de ahondar en su vida. Pero cuando esto no es así y el enamorado no es correspondido, experimenta un sentimiento de tristeza y frustración que tendrá que ir superando para salir de este estado.
El enamorado piensa que ese amor es el definitivo, único e irrepetible y que va a perdurar siempre. Sin embargo, es tan sólo el comienzo de un proceso que puede o no acabar en verdadero amor, y que dependerá en gran medida del conocimiento y el trato que vaya teniendo de la otra persona, conocer sus gustos, preferencias, objetivos etc.
Este proceso consiste en la maduración de ese amor inicial para convertirlo en un amor sólido donde se cimiente una relación duradera y de entrega, dando paso en muchas ocasiones a un proyecto de vida en común o de familia.
Pero también se debe tener cuidado con los falsos enamoramientos. Cuando alguien te dice que es lo que debes cambiar para que tú la ames, o para que te ame, deberías contestarle que cuando uno ama de verdad, ama a la persona como es. Con frecuencia, algunas personas confundimos el estar enamorado con otras formas de amor o de sentimientos. Debemos tratar de identificarlas y de diferenciarlas del verdadero enamoramiento. Algunas de ellas son:
Cuando la persona se enamora solamente si hay un obstáculo que impide llevar a cabo una relación, como el rechazo de la persona a quien se quiere conquistar, o bien la existencia de un rival, etc. Cuando el obstáculo desaparece y se consigue el objetivo, el amor también desaparece.
Cuando una persona se siente atraída por otra como consecuencia de lo que tiene o representa: riqueza, poder, clase social, etc. Es lo que llamamos el amor por interés. Personas que consiguen sus metas a través de otros y se valoran en función de los méritos del otro.
Personas inseguras que engañan a la persona amada para seducirla, con cualidades que no tienen u ocultando defectos. Son personas que conocen muy bien sus limitaciones y que saben cómo ocultarlas y evitar que el otro las perciba pero, tarde o temprano salen a la luz y es cuando empiezan las decepciones y el otro se siente engañado/a.
Tras una decepción amorosa, hay personas que quieren volver a enamorarse para olvidar el amor que le está haciendo sufrir, mantienen una relación con otra persona con la que se sienten cómodos pero no enamorados, pasado cierto tiempo esta relación fracasa.
El caso de esas personas, sobre todo adolescentes, que creen estar enamoradas de sus ídolos, sienten admiración por lo que hacen o por como son físicamente, y lo confunden con el amor.
¿Cómo mantener el Amor?
Al comienzo de toda relación es bueno conocer las inquietudes, hobbies y actividades que a cada uno le gusta hacer e intentar respetarlas y, en la medida de lo posible, hacerlas juntos pero, sin forzar situaciones. No debemos olvidar que también es bueno hacer cosas individualmente. En definitiva, se trata de no perder las ilusiones que siempre habéis tenido ya que, en la medida en que uno está bien consigo mismo lo va a estar para aportar lo mejor de sí a la relación.
Transcurrido un cierto tiempo, se pasa de la euforia del comienzo a la tranquilidad de la vida cotidiana, después de varios años de convivencia se produce el cansancio y el deterioro de algunas parejas que no han puesto los medios para evitarlo y esto junto con la rutina puede conducir al final de la relación. Para que esto no ocurra y mantengamos la ilusión y entusiasmo, es preciso cuidar día a día nuestra vida en común. ¿Cómo? A través de los pequeños detalles y de la comunicación, intentando cada día un acercamiento mayor, demostrándole además a nuestra pareja que la queremos y haciendo que se sienta feliz a nuestro lado.



