Estamos a mitad de año y este es un excelente momento para hacer un alto y repasar nuestros logros y frustaciones de este primer semestre. El proceso empieza con una reflexión sobre lo que va del 2009, todos empezamos el año con una lista de propósitos y es el momento de hacer un balance.
Si eres humano, descubrirás que te resulta, demasiado fácil recordar tus fracasos: promesas que no cumpliste, momentos en que fallaste a otras personas, peso que no perdiste, kilómetros que no recorriste, cartas que no escribiste, personas a las que no llamaste, amigos que no viste, cajones que no ordenaste, libros que no leíste, etc. Siempre nuestros recuerdos son muy vívidos en estos casos.
Cómo seres humanos que somos, nos olvidamos fácilmente de lo que hemos hecho bien y las cosas que hemos logrado. Perdemos de vista las fortalezas y cualidades que poseemos y enfocamos toda nuestra atención en nuestras debilidades y defectos. Con el tiempo (no mucho) somos incapaces de utilizar todas esas fortalezas y cualidades para llevar a cabo los cambios que son necesarios para llevar a cabo nuestros objetivos. Ya sea porque olvidamos cómo utilizarlas u olvidamos que las tenemos, llega el momento en que no hacemos nada para alcanzar los objetivos que resultan más importantes para nosotros, porque nos sentimos incapaces de conseguirlos.
Sería absurdo negar que todos tenemos limitaciones y que en este momento de nuestras vidas, hay muchas cosas que definitivamente no podemos hacer. No importa cuánto lo desee, no puedo el día de hoy, subir a un avión y piloteralo durante un viaje transatlántico. Por más que ponga toda mi fe y actitud positiva en ello, no puedo hoy vencer al campeón mundial el 100 metros planos...
Sin embargo, la dificultad que percibes al querer alcanzar tus objetivos, no está en lo que no puedes hacer, sino está en que olvidaste todo lo que sí puedes hacer.
Reflexionar sobre tus éxitos pasados te ayuda a equilibrar el concepto que tienes de ti mismo, y así, liberarte de la carga de éxitos y fracasos para definir una nueva lista de objetivos para este año.
Es posible que al empezar este ejercicio, cuentes 4 o 5 logros, contra 15 o 20 fracasos, de todos modos escríbelos y sigue escribiendo, pronto notarás el poder liberador de esta reflexión. Surgirá, de pronto, un nuevo sentimiento de poder y entusiasmo que te obliga a dejar atrás el pasado, y seguir adelante.
Un proverbio chino, dice: "Si no cambiamos de rumbo, lo más probable es que lleguemos a dónde nos dirijimos".
Es entoces, éste, el mejor momento para reflexionar hacia dónde nos dirijimos, si es ahí dónde queremos estar y cambiar el rumbo si es necesario.
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