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viernes, 27 de febrero de 2009

¿Escogemos nosotros nuestra actitud ante la vida?



¿Sabías que según estudios realizados por algunas de las más prestigiosas instituciones de formación profesional, como la Universidad de Harvard y el Carnegie Institute of Technology, han comprobado que el 85% del éxito de cualquier persona depende más de su actitud que de su aptitud? Es decir, que el 15% de lo que uno gana se debe a sus capacidades y conocimientos técnicos, mientras que el 85% se debe más a sus habilidades personales, esto es, a su actitud ante las situaciones que se le presentan día a día.

Lincoln decía: "Tu eres tan feliz como te propones serlo". Esto es porque todas las situaciones de nuestra vida son situaciones neutras, es decir, ni buenas ni malas. Nosotros somos los que les ponemos las etiquetas, que nos ayudan a decidir si vamos aresponder positivamentereaccionar negativamente ante éstas.

Imagina esta situación: Hoy es el día en que saldrás de viaje con tu familia, todos habían reservado este día desde hace poco más de un mes. Planeas ir a un campo cercano y pasar el día juntos, comer la comida que preparaste el día anterior. Claro que es el día perfecto para convivir con tu familia como no lo había hecho en 3 meses. Así que te levantas temprano alistas el coche, para salir a la hora acordada, cuando entras en tu casa, lleno de entusiasmo notas que algunos miembros de tu familia están en piyama y otros ni siquiera se han levantado. Primer encrucijada, tienes dos opciones puedesreaccionar y empezar a gritar a todos, recordarles que había un itinerario en que se especificaba la hora de salida, decirles que es una falta de respeto y con "justa razón" enojarte por esto. ¿Cómo crees que afectará esto tu plan del día perfecto con tu familia? Así que decides la segunda opción responder positivamente y sentarte a desayunar con todos, aún sabiendo que ya es tarde. Cuando salen descubres que por haber salido más tarde hay mucho más tráfico en el camino. Otra encrucijada, y las mismas dos opciones reaccionarpor el tráfico, culpar a todos por haber salido tarde y tocar el claxon como si el que está detenido delante de ti estuviera ahí por tratar de molestarte, o responder y aprovechar el tiempo en el auto para platicar con tu familia. ¿Cuál actitud crees que haga más placentero tu día? Y que tal que llegando al campo llueve, u olvidaste empacar cubiertos para la comida, llegan las hormigas, no enciende la fogata, se poncha una llanta, o cualquier otra cosa.

Así que, la diferencia entre el peor día de tu vida y el día perfecto con tu familia es tu actitud. Una actitud positiva no soluciona mágicamente todos tus problemas, ni te hace inmune a planes arruinados o imprevistos. Pero sí impide que estos acontecimientos arruinen tu día y poco a poco tu vida. Una actitud positiva no te da las habilidades para hacer cualquier cosa en la vida, por más positivo que sea no puedo inscribirme mañana en una carrera olímpica de 100 metros planos y ganar el oro. Pero lo que si te permite es hacer lo que sea mejor, que con una actitud negativa.

Si decides tener un día un día maravilloso estoy seguro que encontrarás en tu día cientos de razones para considerarlo así, pero de la misma manera si decides tener un día espantoso te aseguro que también encontrarás cientos de razones para calificarlo así. Y tú me puedes decir ¿quién en su sano juicio decide tener un día espantoso? Pues tal vez conoces a algunas de estas personas, son aquellas que les dices "Que bello día." y responden "sí, pero no tarda en llover.", o les dices "Hoy te ves muy bien." y responden "Seguro algo quieres" o "No, fíjate en esta cana nueva y las arrugas junto a mi boca". Son expertos en las respuestas como "Ya bájate de esa nube", "No soy pesimista, soy realista", "No me alegro pues seguro viene algo peor", etc.

Así que decide en qué enfocas tu atención. Me despido haciéndote una pregunta que hizo famosa el Dr. Norman Peale: El día de hoy ¿quieres ser felíz o infeliz?


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miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Dónde están los nutrientes?

Los alimentos contienen sustancias necesarias para la vida que llamamos nutrientes. Cada nutriente cumple con distintas funciones en nuestro organismo.

Los nutrientes se pueden clasificar según su función. De este modo contamos con los siguientes tipos de nutrientes:

  • De construcción: Forman parte de nuestras células, tejidos (músculo, huesos...), corazón, riñones, etc. Los nutrientes que llevan a cabo esta función son fundamentalmente las proteínas.
  • Energéticos: Algunos de ellos son nuestra principal fuente de energía para poder funcionar correctamente cada día. Hablamos de los carbohidratos (energía de utilización rápida) y de las grasas (reserva de energía), los cuales nos permiten llevar a cabo todas las actividades del día, realizar ejercicio, etc.
  • Reguladores: Permiten que tengan lugar en nuestro cuerpo todas las reacciones necesarias para su buen funcionamiento. Esta función la llevan a cabo las vitaminas, los minerales, el agua, la fibra, los antioxidantes y también ciertas proteínas que actúan como enzimas y hormonas.

Alimentos energéticos 

Cereales y sus derivados (pan, pasta, etc.), papas y legumbres: Contienen carbohidratos. Los cereales y las legumbres son además buena fuente de proteínas, vitaminas, minerales y fibra. 

Alimentos grasos (aceites, mantequilla, margarina, nata...)Las grasas y los alimentos ricos en ellas se han de consumir con moderación. Nos aportan ácidos grasos esenciales y son vehículo de las vitaminas A, D y E. Además, el aceite de oliva y los de semillas (girasol, maíz, soja) y las grasas que contienen los frutos secos, nos AYUDAN a que nuestro sistema circulatorio se mantenga en perfectas condiciones.

Alimentos reguladores

Frutas y Hortalizas Frutas y hortalizas contienen mucha agua y son fuente de fibra, vitaminas (C, beta-caroteno, ácido fólico y otras del grupo B), minerales como el magnesio y el potasio, sobre todo si las tomas frescas y al natural. Las frutas son dulces porque contienen una cierta cantidad de azúcares, sobre todo fructosa, lo que las diferencia de las hortalizas. Las aceitunas, el coco y el aguacate, son también frutas, pero contienen grasas en una cantidad notable con respecto al resto de las frutas.

Alimentos de construcción

Leche y sus derivados La leche y los lácteos, así como otras alternativas como la bebida de soja y similares, contribuyen a mantener y desarrollar nuestros huesos. Aportan además proteínas, calcio y vitaminas. 
Pescados, huevos y carnes Son fuente de proteínas, cantidades variables de grasa (no es lo mismo un filete de pechuga de pollo que un trozo de cordero...), minerales como el hierro y vitaminas. La grasa que abunda en los pescados (omega 3) es distinta a la de los otros alimentos y nos AYUDA a proteger nuestros vasos sanguíneos y corazón. 

Legumbres, frutos secos y cereales Si los combinas con acierto, obtendrás una ración de proteínas tan completa como la que puedas conseguir con pescados, huevos o carnes. Por ejemplo: legumbres con cereales (garbanzos con arroz) o cereales y frutos secos (ensalada de pasta con nueces, etc).

 "La rueda de la alimentación"

Basado en lo anterior, se creó "La rueda de la alimentación", la cual incluye aquellos alimentos que deben estar siempre presentes en nuestra dieta. Contiene además un código de colores que nos ayuda a reconocer, de manera sencilla, cuáles son los nutrientes más destacables de cada grupo de alimentos y la función que dichos nutrientes desempeñan en nuestro organismo. Hay que destacar, que la alimentación se complementa con treinta minutos de ejercicio, por lo menos, tres veces por semana y con 2 litros de agua al día.

Próximamente: ¿Escogemos nosotros nuestra actitud ante la vida?

martes, 10 de febrero de 2009

Comer o no comer, ésa es la cuestión

Desde el comienzo de los tiempos, el ser humano ha honrado los paradigmas de juventud y belleza. Pero en la actualidad el anhelo de ser joven y bello es la principal preocupación de gran parte de la sociedad, al punto de que poseer una figura esbelta con medidas casi perfectas se convirtió en una condición necesaria para alcanzar el éxito, no sólo en el plano amoroso, sino también en el laboral.

La belleza es una cualidad agradable. Pero muchas veces la búsqueda de la perfección física conduce, especialmente a los jóvenes susceptibles a las imposiciones sociales de poseer determinado estereotipo físico, a la adopción de conductas alimentarias contrarias con una nutrición saludable.

Las "dietas" de la sopa, de la luna, recomendadas por amigas, o en las que se exige consumir un determinado grupo de alimentos -por ejemplo, proteínas-, y casi eliminar otros, como los carbohidratos o lípidos, no son apropiadas para una buena nutrición, pues no están balanceadas de forma adecuada.

Es necesario entender que cada una de las células necesita un aporte equilibrado de nutrientes para que todo el organismo en su conjunto funcione en armonía.

Estar delgado, a veces no significa estar sano, y mucho menos, si la delgadez se alcanzó pasando hambre. No comer lleva a la desnutrición. Por eso, tener una dieta balanceada es el mejor método de organización alimentaria. Tenemos que entender que el término dieta se refiere al conjunto de sustancias alimenticias que componen el comportamiento nutricional de los seres vivos. El concepto proviene del griego díaita que significa "modo de vida". La dieta, por lo tanto, es un hábito y constituye una forma de vivir, no es sólo un término referente a regímenes especiales para bajar de peso o para combatir enfermedades.

Uno debe comprender que el objetivo de una dieta balanceada, es mejorar el estado de salud -físico y mental- y prevenir la aparición de enfermedades metabólicas como el aumento de colesterol, la obesidad y la diabetes. "La meta es mantener los resultados a través del tiempo".

Los fundamentos de este tipo de organización alimentaria no se establecieron porque sí, sino que están sustentados científicamente, y hoy son mundialmente aceptadas.

Según estas leyes, la dieta debe ser completa. La alimentación diaria debe contener los tres macronutrientes esenciales: proteínas, carbohidratos (azúcares) y lípidos (grasas), acompañados de una buena proporción de minerales, vitaminas, agua y aminoácidos esenciales -aquellos que no puede fabricar el propio organismo-. Tampoco pueden olvidarse los factores que intervienen en la alimentación humana, como los personales –gusto y preferencias-, los económicos, los climáticos y regionales.

La dieta diaria debe incluir todo tipo de alimentos. Así, estamos evitando carencias de algún tipo de nutrientes. Comiendo verduras y frutas frescas de todos los colores (recuerden el famoso "5 al día"), e incluyendo aceites, que contienen cantidades importantes de vitaminas, antioxidantes y los omegas 3 y 6, no es necesario tomar ningún tipo de suplementos que contengan estas sustancias.

Todo organismo necesita energía para conservar sus procesos normales y cubrir las demandas originadas por las actividades y el crecimiento. Por lo tanto, los requerimientos energéticos variarán según el tamaño de una persona, el sexo, la edad, el metabolismo basal -consumo de energía mínimo en reposo-, de las diferentes actividades y de la temperatura ambiental. Esas fuentes de energía son las proteínas, los carbohidratos y las grasas.

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